Presos de sus palabras

Ha dicho el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Mario Jiménez, que el PP puede ser preso de sus palabras por pedir la dimisión de todos los responsables del PSOE que aparecen en las llamadas de la Operación Poniente. Jiménez ha recordado que pueden aparecer dirigentes del PP en otros sumarios, y que espera que entonces cumplan que lo que ahora exigen a los demás.
Resulta excesivo que la portavoz andaluza del PP, Rosario Soto, pida la fulminante destitución de los ocho o nueve cargos públicos del PSOE que aparecen de un modo u otro en las conversaciones intervenidas y cuyo secreto ha dejado de serlo. Excesivo porque lo primero es pedir explicaciones, y tras escucharlas actuar en consecuencia... más que nada porque efectivamente se les puede volver en contra.
No todos los socialistas que aparecen lo hacen del mismo modo. Así, no puede condenarse a alguien políticamente por lo que un tercero dice de él, cuando además ese tercero es tan poco de fiar como el ex senador del PP Gómez Angulo, auténtico correveidile de toda esta trama.
No es lo mismo escuchar a Diego Asensio (senador y secretario general del PSOE de Almería) hablando con Juan Enciso (alcalde de El Ejido y presidente del PAL, en prisión incondicional) sobre como "planificar el curso político", que escuchar a Gómez Angulo diciendo que Manuel Recio (nuevo delegado de Empleo) es su "hombre de confianza en Sevilla". No es lo mismo escuchar a José Alemán (ex interventor de El Ejido y en prisión incondicional) pedirle un favor a Juan Antonio Segura (parlamentario socialista y secretario de Relaciones Institucionales) y que este confirme que se lo ha hecho, que escuchar que el delegado de Hacienda Juan Cáceres es un tipo dispuestos a hacer favores...
Y desde luego, es muy fuerte que Asensio haya podido adelantarle a Alemán con cuatro meses de anticipación, el mes exacto en que sería detenido.
Todo esto exige primero una explicación aún inexistente. Y luego la exigencia de responsabilidades políticas.
Porque claro, pedir dimisiones a todos por igual supondría reclamárselas también a los del PP, cuya presencia en ellas es mínima y que carecen del relieve de las mantenidas con el PSOE. No olvidemos que el objetivo común de socialistas y PAL es acabar con los populares, y que quienes gobernaban la Diputación eran PSOE-PAL, y que quien hace oposición en Diputación y El Ejido es el PP... en definitiva, que no es comparable un contacto esporádico de una persona concreta, que una estrategia bien definida de colaboración constante y permanente "entre jefes con mando en plaza".
Pero hechas estas salvedades, que necesariamente implican explicaciones por parte de los protagonistas del PSOE, también es verdad lo que dice Mario Jiménez, porque hay dirigentes del PP que están en sumarios de otras operaciones anticorrupción y a los que por la misma regla de tres se les debería exigir la dimisión.
Es el caso de Javier Arenas o la alcaldesa de Valencia, a quienes se les supone receptores de regalos por parte de los imputados en la trama Güertel. Con las premisas de Soto, ambos deberían dimitir, ya que, al margen de si es cierto o no que recibieron presentes, están en el sumario.
Lo primero es pedir explicaciones a todos por igual, y luego exigir medidas en función de la relevancia de los hechos. Meter a todos en el mismo saco puede hacer que el saco pese demasiado, se rompa, y se escapen los que van dentro.
Pero no, pase lo que pase, no pasa nada. Ahí está Jaume Matas, que ha reconocido tener millonarias cantidades de dinero negro (por una herencia dice, pero negro al fin y al cabo) y sólo ha sido suspendido de militancia temporalmente a petición propia, cuando debía haber sido fulminantemente expulsado del PP. O ahí está Diego López Garrido, secretario de Estado imputado a quien nadie del PSOE le pide la dimisión.
O como el propio Diego Asensio, que en una entrevista en Interalmería TV se defendía recordando que el portavoz del PP en la Diputación, José Fernández, sí estaba imputado... reiterándolo varias veces, pero nadie le dijo en ese momento "pero hombre, si vosotros os habéis ido a Huércal Overa a realizar vuestro congreso extraordinario, y el alcalde está imputado en la Operación Costurero junto con todo su equipo de gobierno, o teneis a un alcalde que ha sido condenado tres veces en sentencia firme, y el Gobierno socialista le indultó del delito de electoral para que pudiera volver a presentarse a las elecciones..."
Presos de sus palabras, claro.

Griñán va en serio

A José Antonio Griñán le queda un año para jubilarse voluntariamente, pero no parece que esté por la labor. Más bien se diría que está dispuesto a encarar una nueva primavera personal, quizá para darle la razón a eso desgraciados que nos quieren pasar al edad de jubilación a los 67, aumentar el periodo de cotización y bajar las pensiones.
Ahora, después de haber sido un político gris toda su vida... vida íntimamente ligada desde que la democracia es democracia a un coche oficial del que nunca se ha bajado... resulta que el que manda es él. Y jóder que si manda!
No tiene el perfil de un político ganador de elecciones -tampoco lo tenían ni Chaves ni Aznar- y algo de eso debieron ver quienes decidieron que en vez convocar a los andaluces a elegir presidente tras marcharse a Madrid "Manolo", optaron por la fórmula de la sucesión y la designación de "Pepe".
Ahí tenemos nuevamente el ejemplo de la visión que tiene el PSOE de la realidad: los socialistas sí son llamados a elegir (bueno, a aclamar) su secretario general, un derecho que nos han hurtado a los andaluces.
Pero más allá de eso -que no es poco- hay que advertir que Griñán no está dispuesto a dejarse manejar. Forzó un congreso extraordinario para convertirse en secretario general del PSOE-A, a pesar de que Chaves se resistía a dejar el cortijo del todo; y a raíz de sus decisiones tras el congreso sigue demostrando que el que manda es él, y que va a hacer lo que a él le parece conveniente, y que si acierta será su acierto, y si se equivoca será su error.
Ha roto claves tradicionales como el equilibrio territorial en su gobierno (insisto en que no hay ningún consejero almeriense), o la paridad sexual, y ha roto las familias históricas (los de Zarrías a Madrid y de los pizarristas sólo queda Pizarro), y además ha segado el ascenso de quienes podían perfilarse como delfines, para no dar vanas esperanzas.
Ha hecho su gobierno, y está haciendo su partido. Él sabra.
Todo esto tiene su lectura local, provincial. Y lo primero que sonroja es recordar a todos los palmeros que tenía por aquí y que ahora se han visto relegados claramente.
Más allá del temor que pueda tener Griñán a cómo afecte el caso Poniente al PSOE desde el punto de vista político, y que no quiera que le salpique de cerca, es comprensible que vea lo que ven todos los mortales que no forman parte de la cúpula socialista almeriense, y es que están fatal. El PSOE no deja de perder votos y apoyos sociales, a pesar del férreo control sobre los medios de comunicación, las organizaciones empresariales, sindicales, sociales... y es que no hacen nada por Almería... pero también es verdad que son muy pocos quienes se atreven -nos atrevemos- a decirlo en voz alta.
Pues ahí está Griñán. Parece que él sí lo ha visto. Parece que está dispuestos a darle un cambio a esto. Pues que el PP se prepare, que si "Pepe" rompe con el pasado y convence a los andaluces (especialmente los almerieneses) Arenas lo tendrás más complicado.

Viento del Poniente

Martín Soler ha quedado noqueado. No estaba psicológicamente preparado para algo así. A las derrotas electorales se les puede sacar punta, siempre hay alguna victoria a la que apuntarse, pero a esto, tan directo, no es fácil darle la vuelta.
Soler ha tenido una brillante carrera política individual, acompañada siempre de la derrota socialista allá donde ha establecido su propia estrategia. Resultaba sorprendente que alguien que dirige un partido político de desastre electoral en desastre electoral, pudiera subir como la espuma dentro de esa misma organización.
Ahora el bulo que se ha hecho correr es que el presidente Griñán le había ofrecido no una, si no dos consejerías a elegir para seguir en el Gobierno, pero él las ha rechazado. Motivos del rechazo no se conocen. Quizá porque nunca existió tal ofrecimiento.
Es curioso que quienes difunden esa propuesta falsa a la vez digan que Almería sigue teniendo un consejero en Gobierno. Pues no.
Lo primero es que ni Almería ni ninguna otra provincia tiene porqué tener ni uno ni varios consejeros. Y lo segundo es que de ninguna manera se puede considerar a Manuel Recio ni almeriense ni andaluz. Llegó de Castilla a Andalucía hace menos de seis años de la mano del PSOE para trabajar en una empresa pública de la Junta, y tras cesar de delegado del Gobierno andaluz en Almería le mandaron a Sevilla, con lo cual da igual ocho que ochenta... quizá los socialistas sevillanos se lo anoten también en su haber ¿no?
Con estas dos premisas es obvio que los socialistas almerienses han quedado noqueados. Ellos que por medio del secretario general provincial Diego Asensio, fueron los primeros en garantizarle todos los votos de todos los delegados al congreso extraordinario a José Antonio Griñán, incluso antes de que explicara su programa político. Ellos, que tras ese congreso, y ante la evidencia de la pérdida de poder en la Ejecutiva, aseguraron que el PSOE de Almería salía fuerte y reconocido... pues va a ser que se equivocaron.
Pero siempre la gravedad de la caída depende de la altura desde donde se despeñe uno, por lo que no cabe duda que cuando se está llamado -o se cacarea eso- a ser el relevo del padrecido Chaves y se acaba en la calle, pues... jode.
Es posible que Griñán temiera a Soler, pero no lo parece, ya que los socialistas de su entorno reconocían que su líder es joven, y que por tanto podría esperar sin problemas el fin de esta legislatura, seguir la siguiente y ser el candidato a la presidencia de la Junta. Ellos tampoco se esperaban esto.
El propio Luis Pizarro, su mentor en Sevilla, le ha dejado caer sin red. Y es que su cese no ha ido acompañado de ninguna justificación oficial encaminada a salvarle la cara. Ni que lo mandan a otras responsabilidades de partido ni de la Junta... nada... sólo silencio.
Es por todo esto que la versión más creíble de todas es que ha sido el viento de la Operación Poniente quien le ha arrastrado. Cierto que él no aparece hablando con ninguno de los imputados, pero sí como conocedor de las conversaciones de sus adláteres Diego Asensio y Juan Antonio Segura, y que aunque puedan contarnos a nosotros -ciudadanos en general y periodistas en particular- la historia que quieran, es lógico que Griñán les haya pedido explicaciones sobre hasta qué punto es verdad el contenido de las conversaciones publicadas y contenidas en el sumario de la Operación Poniente.
Es comprensible que Griñán haya pensado que cómo van a ganar en El Ejido si le piden al PAL que les ponga el candidato, o si mañana el senador socialista Asensio no tendrá que sentarse ante un juez para aclarar si avisó al imputado José Alemán de que en octubre sería la Operación Poniente... y así un montón de cosas más.
Ya digo, no es lo que a nosotros nos cuenten, es lo que el propio Griñán -nada partidario de la alianza con el PAL- les haya preguntado o no, o lo que en definitiva piense.