La huelga de los piquetes

Que hay motivos para estar cabreados es tan obvio que entrar a detallarlos resultaría insultante. Que ese cabreo se extiende prácticamente sin fronteras ideológicas es también una evidencia (según Metroscopia, en octubre el 47% consideraba oportuna la huelga y el 49% no, pero el 62% la veían justificada y el resto no). Por tanto la cuestión era si ese cabreo justifica una huelga, con todo lo que ello lleva consigo, y parece que la respuesta es mayoritariamente que no.
En Almería una vez más ha sido la huelga de los piquetes presuntamente informativos -por cierto, los periodistas debíamos sentirnos insultados si después de dos meses hablando día sí y día también de los motivos para hacerla, aún necesitan "informar" a alguien ellos mismos, en persona- que vuelven a ser puramente coactivos.
El masivo seguimiento de la manifestación demuestra lo dicho. Hay malestar muy generalizado por la situación económica y su deriva social, pero a la vez son muchos los ciudadanos que no comprenden una segunda huelga en diez meses y una tercera en dos años.
A eso hay que unir algunos detalles realmente curiosos, como que los sindicatos que se manifestaron contra el PSOE por realizar importantes recortes en salarios y derechos, con un PSOE que había llevado al país en es momento a su techo de paro... hoy decidan admitir en la cabecera de la manifestación al secretario general socialista de Almería.
Pero también está al cabo de la calle que el ahora parlamentario andaluz por Almería Manuel Recio, como consejero de Empleo sólo tramitó poco más del 7% de las subvenciones para el empleo en 2011, mientras que no entregó a la Cámara de Cuentas el expediente de una subvención de dos millones de euros a UGT-Andalucía.
También con Recio Almería llegó al máximo de parados de toda su historia... pero entonces era culpa de la crisis europea y mundial, luego fue culpa de Mariano Rajoy y el PP, pero nunca fue su responsabilidad.
Tampoco se entiende -o sí- que no hubiera una sola mención a los recortes de la Junta de Andalucía, a la ha tenido que rescatar financieramente el Gobierno central pero que sigue derrochando el dinero a manos llenas. Ver a los trabajadores de Canal Sur en la misma manifestación que el PSOE e IU cuando ha sido el gobierno de ambos quien ha cerrado el segundo canal y reducido gastos; o escuchar las protestas del  autodenominado "mundo de la cultura" cuando es Canal Sur quien no paga lo que la ley le obliga al sector audiovisual, pues clama al cielo.
Son sólo unos pequeños ejemplos de algo que ya sabe todo el mundo y que contribuye al desafecto hacia cualquier cosa que provenga de los sindicatos, y eso que algunos aún no han caído que ellos son responsables en gran medida del problema de los desahucios ¿o qué hacían en los consejos de administración de las cajas de ahorro además de maniobrar para que perdonaran deudas a los amigotes? ¿no se les ocurrió revisar las cláusulas de las hipotecas que concedía la entidad que les pagaba abundantísimas dietas?
Los almerienses están enfadados ¡pues claro! pero no están por cerrar un día en una provincia en el que la inmensa mayoría son trabajadores autónomos, de esos que "si no curras no cobras", y de pequeñas empresas, de esas en las que el trabajador está hombro con hombro junto al "patrón" y en el que conoce perfectamente los apuros del "patrón" para pagarle la nómina... saben que no estamos en condiciones de perder un día, no ya por la "marca España" y la "prima de riesgo", si no por pan nuestro de cada día.
Es ese cabreo general el que ha llevado a muchos a esta manifestación a la que se apunta el PSOE intentando quedarse con el espacio de IU, pero en el que hay muchas críticas que se vienen arrastrando desde la época de Zapatero (Stop Desahucios sale de ahí, y ahora sigue, por ejemplo).
Lo que tampoco se puede consentir es la actitud de los sindicatos que se saltan la ley y presumen de ello sin que nadie les diga ¡al menos le diga! algo. Y es que desde CCOO Juan Pallarés no se corta en decir que esta es una "huelga política" a sabiendas de que este tipo de huelgas están prohibidas, estando sólo autorizadas las laborales... pero no pasa nada; llega José Ginel de la UGT y reconoce que han pactado con los centros comerciales que cierren hasta las 12.00 horas ¿y eso? ¿no es eso tanto como admitir que han coaccionado a la empresa para que cierre sus puertas? ¿y qué es eso de pactar con la empresa si la huelga es de los trabajadores? Pero ojo, tampoco pasa nada, como cuando dicen a las claras que han cortado esta o cual calle, sin permiso ni autorización, pues tampoco oiga, corte usted una calle y verá la que le cae.
Los datos están ahí, el seguimiento ha sido escaso incluso en el sector público en el que tanta fuerza tienen los sindicatos (Toxo decía en La Sexta el martes que era CCOO la central mayoritaria, seguida de UGT y luego CSIF), en la Autoridad Portuaria el 15% a pesar de los sindicalizada que está, en la Junta el once y poco, el 15% en la Diputación, y en la inmensa mayoría de ayuntamientos prácticamente no se ha notado, tampoco se ha notado en la enseñanza infantil y primaria... sólo en la Universidad de Almería ha tenido incidencia pero por incomparecencia de los alumnos.
Que sí, que estamos jodidos, mucho (unos más que otros, cierto), que no vemos brotes verdes, ni luz al final del túnel, que no creemos que la austeridad a ultranza nos vaya a devolver a la senda del crecimiento, que no compartimos eso de aumentar mucho los impuestos y reducir mucho el gasto social mientras los gastos estructurales del sistema que tenemos no se recortan a pesar de anunciarlo viernes sí y viernes también. Y así mucho más.
Pero lo que la mayoría no comparte es que se hagan huelgas generales como si fueran churros, una detrás de otra y justo, justo... cuando le tocan las subvenciones a los sindicatos y contra quien se las toca. Vaya, mira que es casualidad. Silicona.
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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Aviaos estamos con los sindicalistas. El delegado sindical de uno de los sindicatos piqueteros de la empresa donde trabajo es el chivato de los jefes, se toma dias sindicales en la noche de fin de años, pro ejemplo, ( es una empresa de seguridad donde se trabaja todos los dias), o se toma dias sindicales para irse de fin de semana de comilonas, asi yo tambien quiero ser delegado sindical

Anónimo dijo...

Sr. Martos, estamos de acuerdo en que los sindicatos tal vez necesiten reinventarse. Pero no se olvide que los derechos civiles que todos, incluido usted, disfrutamos (vacaciones, derecho a sanidad, educación, derecho a bajas por enfermedad, a permisos por maternidad, etc.) se consiguieron gracias a los sindicatos de clase que, por eso precisamente, son denominados de clase: porque han reivindicado y han luchado por un bienestar social para todos.
No debemos olvidar esto.

Rafael M. Martos dijo...

Probablemente amigo lector, pero le puntualizo que yo no disfruto de ningún día de vacaciones en los últimos cuatro años (ni uno) y mis jornadas laborales no bajan de las 12 horas diarias... y lo mío no es una excepción. La sanidad, educación y demás, salen de lo que pago con mis impuestos (que me bajen los impuestos y ya me lo pago yo todo), y lo disfruto yo y lo disfrutan aquellos que no cotizan (lo cual me parece bien porque soy solidario). Aún conservo una papeleta-bono de CCOO firmada por Marcelino Camacho para ayudar al sindicato, por valor de 100 pesetas en la que pone "una acción de clase, independiente, sólo es posible si está financiada por los propios trabajadores"... ¡cuanto han cambiado las cosas!

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con usted, Sr. Martos: afortunadamente, las cosas han cambiado. Sin embargo, en lo que respecta a la financiación de los sindicatos (de todos, incluidos CSIF, USO, USTEA, etc.) se nutren de las cuotas de los afiliados.
Las subvenciones que reciben todos (no sólo los de clase) están destinadas a trabajar con colectivos desfavorecidos, a formación para empleados y desempleados, a cooperación al desarrollo,a la formación de mujeres rurales, a la atención a mujeres maltratadas, etc. Estas subvenciones tienen que justificarse puntualmente y demostrar que se han gastado en aquello para lo que fueron concedidas. En caso contrario, las tienen que devolver céntimo a céntimo.
Lógicamente, el sindicato que no trabaje en este tipo de programas no recibe subvención.
Y no lo digo yo, lo dicen los propios sindicatos.

Rafael M. Martos dijo...

Perdone que discrepe en algunas cosas. Hay sindicatos que se sostienen sólo de sus afiliados, pero la mayoría acuden a las subvenciones. Y es cierto lo que dice... para eso deberían ser las subvenciones, pero le recuerdo, por ejemplo, que el exconsejero Recio ha firmado varias órdenes en el BOJA -esto se ha publicado y yo mismo lo he comprobado en el Boletín- que les eximía de justificar el gasto. Añada a eso que como publicamos recientemente, la Junta llevaba pagándoles el gasto corriente al menos en los últimos cinco años -nos hemos enterado cuando el Gobierno andaluz ha dictado un decreto diciendo que deja sin efecto el de 2007 en que lo autorizó-. Añada que el exconsejero Recio no aporta a la Cámara de Cuentas un expediente de 2 millones de una subvención a UGT a pesar de que se lo solcitaron reiteradamente. En fin, no crea que soy antisindicalista, aunque lo parezca. Lo que ocurre es que creo que sus planteamientos hoy día están fuera de lugar. La sociedad y la economía van por otro sitio,y la clase obrera en una provincia en la que el 82% de las empresas sólo la compone una persona... no acabo de ver yo que la clase obrera de la que ellos hablan sea algo de masas. Como usted ha dicho, necesitan reinventarse, pero mientras el negocio les funcione a los que lo llevan ¿para qué reinventarse? Un saludo.