Igualdad por sorteo

Hoy voy a compartir con ustedes un asunto personal, y se lo voy a contar en primera persona, por que entiendo que resulta más claro que si nos andamos con eufemismo o con rodeos.
Les voy a contar qué sentido de la igualdad tiene el gobierno retroizquierdista de la Junta de Andalucía, y lo hago con referencia mi propia experiencia como padre.
Mi hijo asiste a un colegio público bilingüe... pero vaya por dios, a pesar el bonito cartel de metacrilato que aparece en la entrada, resulta que a mi hijo no le tocó un aula bilingüe. Es decir, pago los impuestos que me corresponden, pero un sorteo ha dejado a mi hijo fuera de ese derecho. No, no se trata de capacidad económica del progenitor A ni del progenitor B, ni tan siquiera de capacidad intelectual de su progenie, no, sólo es la suerte.
El próximo curso irá a un instituto público, y en una reunión con los padres (y madres... en realidad esto no habría que añadirlo, pero como hay tanto hijo e hija de la ignorancia igualitaria de género lo aclaro) el equipo directivo ya lo ha avanzado. El centro es bilingüe... pero vaya por dios, también es por sorteo... y sólo hay sesenta plazas. Y aquí lo mismo, no se tiene en cuenta la capacidad económica de los progenitores ni de la capacidad de la progenie, que tendrá que enfrentarse no sólo de estudiar como el resto si no además hacerlo en inglés. Pero no, tampoco se tiene en cuenta si el alumno estuvo ya en bilingüe en el colegio.
Mientras a unos la suerte les permite acabar el bachillerato dominando el inglés... otros se quedan fuera o sus padres tienen que pagar una academia. Eso es la igualdad para los retroizquerdistas.
Eso sí, los cartelitos no faltan, como los de TIC, los centros TIC. Qué gran invento. Y vuelvo a mi caso personal, que quieren, es el que conozco y nadie puede decirme que hablo de oídas.
En quinto curso, a mi hijo le dieron un portátil estupendo, y a día de hoy, cuando le queda un trimestre para acabar sexto, puedo decir que ha sido una de las peores cosas que el sistema ha hecho con él y sus compañeros.
En dos años puede que lo haya usado para temas estrictamente escolares una docena de veces... y tal vez exagere. Los recreos en los que antes jugaban a cualquier cosa se convirtieron en reuniones para jugar con los portátiles interconectados. El tiempo que antes dedicaba a leer (recibió tres premios en el cole por ser de los que más leían) él y sus amigos lo dedican a ver vídeos o chatear entre ellos... y los más osados, con doce años tienen cuentas en Facebook, Tuenti y otras redes, y van soltando datos personales por todo el ciberespacio.
Afortunadamente puedo presumir -y presumo- de que mi hijo sólo tiene sobresalientes y notables, muchos más de lo primero que de lo segundo, y que su padre conoce bastante bien qué se mueve por internet como para tenerle avisado de lo que puede encontrar, y es un niño que ve informativos en la televisión es consciente de muchas cosas que otros ignoran, pero no quiero pensar cuantos chavales no están en esa situación y el regalito del portátil los han malencaminado de por vida.
Insisto, en dos años sólo ha hecho algún trabajo y ha buscado cuatro cosas... nada más. Pero eso sí, "mola que te cagas", como las pizarras electrónica, cuyo gran beneficio es que evitan que los profes y profas acaben perdidos de tiza, poco más.
Pero la igualdad tampoco puede ser que aquellos empleados públicos que en sus convenios se recoge ayuda para la compra de material escolar para sus hijos, luego cobren como los demás el "cheque-libro". 
Tampoco parece dar igualdad de oportunidades que a tu hijo le den los libros de otro y éste sea un despojo, mientras que a otro le "toca" (la puñetera suerte) un libro nuevo.
A pesar de todo esto -y de mucho más- sigo defendiendo la enseñanza pública porque estoy convencido de que puede tener calidad, y esa calidad empieza por dar a todos las mismas posibilidades, y esas posibilidades no pueden depender de la cuenta corriente de los padres, pero tampoco de un sorteo.

1 comentario:

Nani dijo...

Siento discrepar contigo. Desconozco el centro educativo en el que está tu hijo ni las circunstancias que "obligan" a incorporar al alumnado al programa bilingüe por sorteo. Como ya sabes la autonomía de los centros educativos permite la autogestión, me inclino a pensar que una decisión así tiene que ver con la masificación de las aulas. Y esto me lleva a discrepar en los otros dos puntos. No te voy a negar que la distribución de portátiles entre el alumnado es mejorable, pero en lo que no puedo ceder es en el beneficio del uso de la pizarra digital. Te puedo asegurar que mancharse de tiza es lo de menos,excepto para aquellos profesionales que sufren asma; lo bueno de esta es la capacidad que ofrece de dinamizar los conocimientos en el aula. Para impartir lidiomas es excelente porque se pone en juego las cuatro destrezas sin darse ni cuenta. Los temas transversales están siempre a disposición de la clase y no veo más pero que el mantenimiento en caso de avería; que por supuesto debería ser casi inmediato.