Choque de civilizaciones en el PSOE

Cada vez resulta más evidente que la cúpula del PSOE de Almería no es del agrado del nuevo secretario general andaluz, José Antonio (Pepe por decreto de Presidencia) Griñán, por mucho que el secretario provincial Diego Asensio fuera el primero en prometerle el apoyo de todos los delegados para su encumbramiento.
No hay que entrar en los dimes y diretes, en los detalles de las conversaciones más o menos confidenciales entre unos y otros para detectar que el choque de civilizaciones existe.
Así, no se trata sólo de que el todopoderoso Martín Soler perdiera su puesto en el Consejo de Gobierno (por cierto, seguramente él es uno de los que tenían casa por la patilla en Sevilla a costa de todos los andaluces), y que también resultaran descabalgados de la Ejecutiva andaluza, y de que fueras siendo liquidados personajes de su entorno, es que además existe un afán de notoriedad digno de otras épocas.
La elección del candidato a la alcaldía de Almería es la primera gran batalla entre los dos bloques. Del resultado de la misma dependerán muchas vidas políticas.
Griñán tiene claro que no le gusta qué ha estado pasando en Almería, entre otras cosas -deducimos- porque en Almería se pierden todas las elecciones, y más concretamente, allá donde el entones secretario general y hoy presidente, Marín Soler, imponía candidato, allí el desastre era seguro.
Añadamos también la Operación Poniente, que más allá de presuntas tramas delictivas, deja en evidencia un hecho palmario, y que no es otro que los máximos dirigentes del PSOE almeriense tenían una relación diaria, constante y... afectiva... con los principales encausados... no entremos en más detalles.
Soler se mantiene en su cuartel de invierno velando armas para el asalto. Y mientras su secretario provincial, Diego Asensio, hace lo imposible por salir en más de quince fotos diarias, él busca el mismo protagonismo para que nadie le olvide, para dejar claro que está herido pero no muerto.
Asensio intenta mostrar su propio liderazgo, que es algo por el momento bastante cuestionable, más cuando junto a él se sienta Soler, que tiene la necesidad vital de seguir siendo visto como antes.
A la misma mesa se sientan quienes están llamados a sustituirles más pronto que tarde, y que son aquellos a los que Griñán ha colocado como sus piezas claves en Almería.
Los aspirantes dejarán hacer a la actual dirección de cara a las municipales, donde tras el batacazo previsible, habrá congreso provincial y se dará por finiquitada la era Soler.
Ahora bien, un aceptable resultado en las municipales y el control del partido que tiene la actual dirección, sería la fuerza suficiente para aguantar a que Griñán se diera un batacazo en las autonómicas y entonces recuperar el poder, todo el poder.
Quien gana en cualquier caso es el PP, ya que en ambos comicios hay una parte importante de los socialistas que prefiere su propia derrota, en tanto que todos los populares quieren la victoria.
Pero no olvidemos un detalle esencial, y es que esto sólo corresponde a Almería, donde los buenos resultados para el PP son previsibles, y que difícilmente algo similar se producirá en otras provincias con esta intensidad, por lo que Arenas podría volver a desacarrilar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estos líderes sociales
Asensio y Martín Soler
con sus sueldos inmorales
no les falta pa comer.

Doblar la espina dorsal
no es dato en su biografía
con esfuerzo colosal
madrugan a mediodía

Fue Martín de Consejero
del ramo de agricultura
un pirata, un bucanero
con la bolsa en la cintura

Y Diego en la Ejecutiva
de director de la tropa
la mejor alternativa
para dejarnos sin sopa.

Rafael M. Martos dijo...

No sabe como me gustaría
con sus versos poder contar
entre las firmas que cada día
en mi periódico se dedican a opinar.