Insultos

Insulta quien puede, no quien quiere, y eso es algo que deben tener en cuenta aquellos que reclaman la condena generalizada e institucional a los desprecios recibidos por los andaluces desde distintos medios de comunicación desde las pasadas elecciones autonómicas, como hace el grupo del PSOE en la Diputación de Almería.
Claro que cuando el que va a ser aliado de gobierno en la Junta de Andalucía, Diego Valderas, se refiere a una delegada como "la de las tetas gordas" y eso no levanta un mínimo de crítica desde las propias filas de IU ni de las del PSOE, y mucho menos se presentan mociones en las instituciones de condena... pues no sé, se me hace un poco esperpéntico. No he visto tampoco que lleven a pleno la condenan al socialista -destacado- que llamó "hijos de puta" a los votantes de otro partido, o cuando a esos mismos votantes otro dirigente -destacado- les calificó de "tontos del culo", o más recientemente cuando el que un día fue digno presidente de Andalucía, Rafael Escuredo, en Almería les llamó a esos mismo votantes "gilipollas".
También recuerdo que fue el infame culiparlante (en el sentido literal) Alfonso Guerra llamó "momia" a Blas Infante, "trapo" a nuestra bandera; que fue el diputado socialista Manuel García el que increpó a quien a la postre reconocido como Padre de la Patria Andaluza, cuando al acabar de leer el Manifiesto por la Nacionalidad en 1933 gritó "Viva Andalucía libre" y es que le preguntó a qué venía eso de libre (era del PSOE insisto, y no sabía para qué queríamos la libertad) a lo que Infante le constestó "no querrá que diga viva Andalucía esclava"... y recuerdo que fue Hermenegildo Casas, presidente de la Diputación de Sevilla quien fue expulsado del PSOE por asistir a una reunión proestatuto en aquellas fechas... 
También tengo memoria para el indigno Aleix Vidal Quadras y sus arremetidas contra Infante... pero fue desautorizado por el PP-A, por ejemplo, y junto con él recuerdo a otros tantos del PP, y también los de CiU, y los de ERC... y un largo suma y sigue.
Quiero decir con esto que la lista de agravios contra los andaluces y Andalucía es infinita, y que no es de ahora, que no es privativa de una ideología política, de un territorio... es algo general, constante, permanente.
Contra eso nos revelamos los andaluces cuando aprobamos nuestra autonomía por un porcentaje superior al de vascos y catalanes, pero a medida que nosotros hemos caído en la indolencia, ellos han vuelto a encontrar hueco para sus puyas.
A mi lo que realmente me insulta es que después de casi cuarenta años de autonomía nuestros gobernantes no hayan sabido utilizar ese arma cargada de futuro que fue el Estatuto para poner a Andalucía a la cabeza, por eso me insulta que volvamos a ser tierra de emigrantes, que tengamos menos camas hospitalaria por habitante que el resto de comunidades, que nuestros escolares sean los de peor nivel académico tienen de toda la Unión, que el latrocinio sea la forma común de la gestión pública, me insulta que se antepongan los intereses de "España" a los intereses de Andalucía, me insulta que seamos el territorio con más paro de Europa, me insulta que seamos los que tenemos más coches oficiales y más móviles corporativos, me insulta que tantos años después en cargos públicos de relieve tenga que haber personas que no ni nacieron ni sienten Andalucía... a las que ni siquiera se les ha pegado el "aire"... y podría seguir, pero no.
Nos usaron una vez con el café para todos, y luego volvieron a usarnos para los mismo cuando el Estatut, y ahora para ser -ya lo vemos- campo de batalla entre el PP de Madrid y el PSOE de Sevilla.
Que hay periodistas que arremeten contra los andaluces por el resultado electoral, pues qué le vamos a hacer. Los pobrecitos no tienen luces suficientes para comprender que, efectivamente, el PP ha ganado las elecciones en Andalucía, y que el PSOE lleva siendo castigado por los andaluces desde hace seis año convocatoria tras convocatoria. Si esos periodistas no saben leer, tampoco hay por qué leerlos a ellos. 

1 comentario:

CONSEJO ANDALUSÍ dijo...

He leído con mucha atención (y trasladado al CONSEJO ANDALUSÍ mi impresión), este artículo en el que se trata, en líneas generales, el maltrato que recibe el País Andalusí y sobre todo como cambia la visión de algunas personas –generalmente de izquierdas-, según les vaya en las variadas ferias que en él se celebran.

Del señor Guerra hay mucho que decir y criticar por su descaro y desvergüenza ya que llenarse la boca con el estado del bienestar que él y su compinche Felipe González comenzaron a cargarse (premios de nupcialidad y natalidad, puntos por esposa e hijos, las medicinas al 0’40%, ayudas a las monturas de gafas y odontólogos, las universidades laborales para hijos de trabajadores, etc.), las subvenciones que te daba el I.N.P. para los apartados señalados entre paréntesis. Es intolerable que desde la izquierda se insulte a una persona aunque solo sea por el hecho lamentable del como murió y sin analizar su trayectoria política que alabamos, pero con matices.

Lo que realmente le interesa al Partido del que soy Portavoz es aclarar el concepto denominado “Padre de la Patria Andaluza”.

Pueblo… no reconoce a Blas Infante como el Padre de la Patria por razones jurídicas e históricas incontestables, ya que sin arrebatarle ni un gramo del mérito que pudiera tener, el invento del mito nacionalista personificado por Infante es una invención de los poderes colonialistas del norte de España para de esta forma evitar que los ciudadanos del País Andalusí conozcan su verdadera historia, historia ésta que comienza hace más de 2.700 años con la fundación de asentamientos (futuras ciudades), y cuando esos bárbaros del norte no eran más que unos bultos sospechosos con taparrabos que corrían detrás de los lagartos para comérselos.

Blas Infante, El Estatuto de Autonomía, el 28 de Febrero (recordemos que Escuredo insultó a los votantes almeriense debido a que fue la única provincia en la que el referéndum se perdió por no llegar al 50% el número de votantes, lo que hizo que se perdiera y pasando España a la categoría de país bananero al aprobar posteriormente en los despachos de Madrid lo que se había perdido en las urnas de Andalucía), son todo una invención centralista para mantenernos en la situación en la que nuestro País Andalusí siempre ha estado, o sea, en la total ignorancia y casi total analfabetismo.

Anda, seamos valientes y digámosles a los vascos, catalanes o madrileños que cambien su Aberri Eguna, su Diada o el 2 de Mayo por la fecha del referéndum. Las carcajadas se oirán en toda Europa y parte de Asia y África.

Nuestro País Andalusí (actual Andalucía), y sin entrar en los territorios que verdaderamente la conformaron y no el actual repartido arbitrariamente en el año 1.833, es el más antiguo de la península ibérica siendo cuna de la civilización que llega hasta nuestros días.

Con el debido respeto a Blas Infante y toda la parafernalia que le rodea, no lo sentimos sino que estamos orgullosos, razonándolo, de negarle la calidad de Padre de la Patria Andaluza.

Francisco Fuentes Sierra, Portavoz