Por qué no hay consejero de Almería

Hasta ahora, la verdad, se ha hablado más de los merecimientos de la provincia de Almería para tener un consejero en el Gobierno andaluz, que las razones por las que carece de él. Y en realidad, eso es lo que debería analizarse.
Desgraciadamente para el PSOE de Almería, en la decisión de la presidenta Susana Díaz de no nombrar ningún consejero de esta provincia no se esconde ni mucho menos un desprecio hacia ella o sus habitantes. Eso es lo que alguno ha querido expandir de forma vírica, porque ha visto sencillamente que sus intereses crematísticos se tambaleaban, porque además ha quedado en evidencia su escasa influencia a esos niveles. 
El PSOE siempre ha formado sus gobiernos -andaluz y estatal- en base a las estrategias y tensiones territoriales y de los barones de cada momento. Y ahora, Susana Díaz ha hecho lo mismo, ni más ni menos.
No somos los almerienses en su conjunto quienes debemos sentirnos despreciados por la presidenta, y mucho menos por la Junta, que no deja de ser un ente político como una Diputación o un Ayuntamiento, y desde luego, para nada despreciados por Andalucía, porque Almería es intrínsecamente andaluza... y que al margen de eso es sólo un territorio con unas gentes, diversas y plurales. Son los socialistas almerienses quienes deben estar preocupados por lo ocurrido, y lo están.
Los socialistas de Almería han cometido varios errores de bulto y el resultado es el que ha sido. El primero fue no mover ficha en el momento adecuado, cuando se estaban empezando a poner nombres sobre la mesa y por los socialistas de Almería esperaban una llamada que no llegaba.
Otro error fue proponer sólo un nombre, y además un nombre de hombre, a sabiendas de que eso era jugar a perder, ya que si hay once consejerías, de las que tres son de IU, y de esas dos son hombres, y sabiendo quienes eran los consejeros y consejeras que se quedaban, y que el gobierno iba a ser paritario... pues meter un hombre iba a ser muy difícil, y claro, al final, no entró. 
José Luis Sánchez Teruel, el secretario general de los socialistas almerienses, era el llamado a ocupar el puesto según las quinielas almeriense ¡no las sevillanas, que apuntaban a Sonia Ferrer! y ha sido el gran perdedor de una batalla en la que él mismo no quería entrar.
Es cierto que a nadie le amarga un dulce, pero a veces el dulce lleva veneno, que es peor que el amargor.
Si Sánchez Teruel era nombrado consejero, había dos posibilidades, una es la creación de una vicesecretaría que probablemente hubiera ocupado Adela Segura, aumentando así su poder y cortando el cesped bajo los pies de su propio jefe; y la otra era su dimisión al frente del PSOE provincial, lo que hubiera metido a la organización en otro follón congresual que vaya usted a saber cómo acaba... recordemos que así empezó la caída de Martín Soler.
La otra posibilidad era esta, la de no ser elegido. Si no se hubiera generado una enorme expectativa, no se hubiera producido una enorme decepción, y para Sánchez Teruel los dos escenarios eran malos. Si era consejero... se le tambaleaba la organización, y si no lo era... se dejaba en evidencia su nula influencia en el aparato sevillano. 
Tal vez Sánchez Teruel ha sido utilizado, tal vez por eso sólo se propuso a Sevilla un nombre y además de hombre, tal vez le animaron hasta el punto de creérselo, tal vez hasta el punto de confiar en que ciertos apoyos mediáticos que ahora se revuelven, y como no quieren hacer daño a su patrocinado y además quieren enseñar los dientes antes que la mano, juegan a algo tan peligroso como es el agravio territorial... cuando todos sabemos que esas mismas manos que ponen una frontera en Granada aplaudieron a rabiar la nefasta gestión de quien traía "una lluvia de millones para Almería" pero que se quedó en dinero "a punta pala" para ese medio de comunicación.

3 comentarios:

Mario López dijo...

Endeble argumento que, aun así podría ser válido a corto plazo. Sin embargo, si tomamos la perspectiva de más de 30 años de autonomía (autonomía de Sevilla respecto a Madrid, porque lo que es el resto de provincias no tienen un ápice de autonomía respecto a Sevilla), de 180 consejeros nombrados en la Junta, sólo 4 han sido de Almería. Huelgan comentarios.
Usted tiene todo el derecho del mundo de sentirse andaluz, faltaría más, pero cada vez menos almerienses tragan con la farsa andalucista. La discriminación que sufrimos es la rencorosa forma de hacernos pagar lo del referéndum de 1980. Ni perdonan, ni olvidan.

Mario López dijo...

Endeble argumento que, aun así, podría valer a corto plazo, pero que cae por su propio peso si consideramos que en 30 años de autonomía (respecto a Madrid, porque ahora el centralismo es sevillano), de 180 consejeros nombrados en la Junta, sólo 4 eran almerienses. La anti-paridad, o el principio de representación inversa. Huelgan comentarios. No nos engañemos. Toda la discriminación viene arrastrada desde el resultado del referéndum de 1980. Ni nos perdonan, ni olvidan. Y así será mientras no nos libremos del yugo andaluz.

Rafael Martos dijo...

Estimado lector, comparto sus críticas a las ínfima presencia de consejeros almerienses en el Gobierno andaluz, pero lo que no comparto es su conclusión. Además, fíjese, para mi no son andaluces -y por tanto almerienses- ni Coves ni Recio, puesto que ni se les ha pegado el acento... lo que demuestra lo poco que pisan Almería y Andalucía en su conjunto. Que Almería haya sido -y esté siendo maltratada- no implica que Andalucía sea una farsa... ¿España es una farsa por el maltrato que da a Andalucía o a Cataluña?